Las geomembranas son barreras sintéticas diseñadas especialmente para contener sustancias y materiales e impedir su flujo al exterior. Existen geomembranas de diferentes tipos y materiales y las de polietileno de alta densidad, o geomembranas HDPE por sus siglas en inglés, son las más utilizadas gracias a su bajo costo y a la amplia gama de propiedades que le aportan un excelente grado de impermeabilidad, resistencia a agresores químicos, al agrietamiento y a los rayos UV.

Una geomembrana HDPE tiene un diseño creado específicamente para aplicaciones con condiciones de instalación expuestas, se fabrican con resinas vírgenes de polietileno y no contienen aditivos ni rellenos que con el paso del tiempo pudieran llegar a evaporarse o causar algún tipo de deterioro. La principal aplicación de este tipo de geomembranas es en la contención de líquidos, en el revestimiento de canales, en embalses, reservorios, pilas de lixiviados y en estanques de almacenamiento, pues su alta impermeabilidad no permite la fuga de líquidos, sólidos ni gases. Sin embargo, para que funcionen eficientemente se tienen que elegir aquellas con espesores adecuados según el tipo de aplicación para la que se vayan a utilizar y el proceso de instalación debe ser riguroso para garantizar la seguridad y un buen tiempo de vida de la geomembrana HDPE.

El primer paso para la instalación de una geomembrana de este tipo es la preparación de la superficie, la cual debe estar lo más lisa posible y libre de cualquier tipo de objeto punzo cortante que pudiera rasgar la geomembrana, como piedras y raíces. Asimismo, el terreno debe estar libre de suciedad, depósitos de agua y de humedad excesiva. Lo más recomendable es que el suelo del terreno sea estable y firme, de lo contrario, será necesaria su compactación, esto con el fin de evitar asentamientos excesivos. En caso de que en el terreno se presenten niveles freáticos altos, se deberá instalar un sistema de subdrenaje que permita controlar el ascenso del nivel de agua y evacuar las posibles apariciones de gases que generen subpresión dentro de la geomembrana.

Cuando se haya preparado el terreno se procede a hacer la instalación que deberá estar a cargo de personal especializado. La instalación se hace completamente en obra y el proceso que se siga deberá garantizar la estanqueidad de la misma. Una de las ventajas de emplear este tipo de geomembranas es que, además de su resistencia a los rayos ultravioleta, al ataque de agentes químicos y su baja permeabilidad, tiene altas propiedades mecánicas para supervivencia a los esfuerzos que se hacen durante su instalación en obra.

El primer paso para instalar una geomembrana HDPE es transportar los materiales. Es importante tomar en cuenta que el rollo de geomembrana tiene un peso estimado de una tonelada y media, por lo que se requiere de vehículos de carga equipados con correas o eslingas para facilitar la descarga. Posteriormente se extienden los rollos del material, para lo que se necesita de un equipo de carga que se encargue de mover los rollos en los frentes de trabajo. Esta tarea se debe hacer con sumo cuidado para evitar dañar el material, causar cizalladuras y estiramientos. El uso de ropa y calzado especial es indispensable en este punto y durante el proceso se deberá restringir el acceso a vehículos que no estén empleándose en la instalación. Para mayor seguridad, en el área de trabajo no se puede fumar y por ningún motivo se debe emplear la superficie de la geomembrana ya instalada como área de almacenamiento o de trabajo, pues ello podría ocasionar severos daños a la superficie.

El siguiente paso en la instalación es el sellado de los módulos de la geomembrana. Este se hace con un equipo de sellado en caliente y antes de comenzar se deberá limpiar la superficie de aceites, grasas, polvo y cualquier otro elemento contaminante. El sellado se puede hacer por extrusión o por fusión y se recomienda que el equipo que se utilice cuente con indicadores de temperatura y velocidad para una calibración y medición óptimas. Para el sellado por extrusión se emplea un sistema de soldadura con un cordón continuo de polietileno de alta densidad y es un proceso más utilizado para hacer parches, reparaciones y para arreglar detalles de fabricación de la geomembrana. Por otra parte, el sellado por fusión se hace aplicando energía generadora de calor que se funde por presión mecánica mediante un juego de rodillos que se desplazan entre dos puntos paralelos de la geomembrana. Una  vez efectuado el sellado se tiene que verificar que el proceso haya sido exitoso, esto se puede hacer aplicando pruebas mediante inyección de aire. En caso de que se presenten defectos como huecos, roturas o cizallamientos se colocan parches de geomembrana que se sellarán mediante extrusión.

Como ya mencionamos, por las propiedades mecánicas de las geomembranas de polietileno de alta densidad, tienen una alta supervivencia a los esfuerzos de instalación en obra. Sin embargo, durante los procesos de empacado, transporte, manejo e instalación pueden ser vulnerables al impacto, rasgado y punzonamiento por lo que se debe tener un especial cuidado en el transporte, descarga y proceso de instalación. Además, la elección del espacio de almacenamiento y el control de temperatura tanto en el almacén como en el lugar de la obra y los tratamientos que se le apliquen durante y después del sellado son factores determinantes para la supervivencia de la geomembrana, así que se tienen que contemplar al momento de diseñar el sistema, independientemente del tipo de aplicación que se le vaya a dar.

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